La FAO y el ACNUR lanzan una nueva herramienta para salvar los bosques en zonas de desplazamiento

La dependencia de los combustibles de madera es la causa principal de la degradación de los bosques y la deforestación en áreas de poblaciones desplazadas

26 junio 2018 |

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) lanzaron hoy un nuevo manual para ayudar a restaurar los bosques en áreas afectadas por desplazamientos de población, donde la fuerte dependencia de los combustibles de madera amenaza a los bosques y zonas forestales.

Se calcula que 2 400 millones de personas -cerca de una cuarta parte de la población mundial-, dependen de la madera como principal fuente de energía para cocinar.

En áreas que albergan poblaciones desplazadas, a menudo con escasos recursos propios, la dependencia de la madera se hace aún más drástica. Más de cuatro de cada cinco personas desplazadas por la fuerza en el mundo utilizan dendrocombustibles para cocinar y calentarse. Se trata de la causa principal de la degradación forestal y la deforestación en estas áreas.

“A medida que aumentan las crisis prolongadas, hemos visto tierras muy degradadas y sin árboles en los entornos de desplazamiento. La FAO y el ACNUR han desarrollado soluciones a largo plazo para crear fuentes de energía, alimentos e ingresos duraderas y renovables. Solo necesitamos implementarlas a gran escala”, explicó Shukri Ahmed, Responsable adjunto del Programa Estratégico de la FAO sobre resiliencia. “Un enfoque de simplemente seguir como hasta ahora –añadió- solo continuará alimentando conflictos, a medida que las comunidades compitan por los escasos recursos y priven a las generaciones futuras de recursos naturales vitales”.

“La gestión ambiental responsable es una parte integral de las estrategias actuales para hacer frente al desplazamiento a gran escala y gestionar sus consecuencias”, señaló por su parte Andrea Dekrout, Coordinadora de Medio Ambiente en la División de Apoyo y Gestión de Programas del ACNUR.

En el asentamiento de Bidibidi en Uganda, por ejemplo, una de las áreas de acogida de refugiados más grandes del mundo, el ACNUR y la FAO calcularon que el consumo anual de combustible de madera ascendió a más de 300 000 toneladas en 2017. Si no se administra, el suministro de leña en Bidibidi solo durará tres años más a este ritmo de consumo, y con un elevado coste: el agotamiento total del bosque.

Para hacer frente a desafíos como este, la FAO y el ACNUR han publicado el manual Gestión de bosques en entornos de desplazamiento (Managing forests in displacement settings), que puede ser útil para todos los actores involucrados en el manejo forestal y proyectos de plantación que trabajan para satisfacer las necesidades de las comunidades desplazadas y de acogida.

“El manual brinda orientación práctica sobre cómo acelerar y apoyar la recuperación y regeneración de los bosques, cómo protegerlos y la manera de plantar árboles para rehabilitar las tierras degradadas y cubrir las necesidades energéticas. Incluye una lista de medidas, desde cultivar árboles hasta la identificación, preparación y cuidado de los viveros“, explicó Arturo Gianvenuti, Especialista en Bosques y Dendroenergía de la FAO, y coautor del manual.

Cuando las necesidades son urgentes -como ocurre con la afluencia repentina de una numerosa población desplazada-, el manual recomienda plantar árboles de crecimiento rápido, preferiblemente indígenas, para generar una fuente continua de madera, material pequeño de construcción y forraje.

El manual recomienda también plantar árboles para obtener energía, madera, alimentos y forraje, generar oportunidades de ingresos para los refugiados y las poblaciones de acogida, ayudar a reforzar su resiliencia y reducir el impacto ambiental de los entornos de desplazamiento.

La publicación enfatiza igualmente que los planes de gestión forestal deberían además indicar quién posee el derecho a recolectar y quién se beneficiará con la cosecha de madera y de productos no madereros. La participación de la comunidad local es crucial, ya que ayuda a crear un sentido de propiedad y garantiza que las intervenciones forestales estén bien gestionadas.

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