Palabras del Presidente



INg. Enrique Castillo

Estimados colegas, señoras y señores:
Hoy asumo la Presidencia Nacional del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Panamá, y al igual que hace 27 años, lo hago en momentos dramáticos para nuestro país. En aquella ocasión asumí la dirección colegiada de esta importante organización, en medio de una situación infame para nuestro pueblo: la sangrienta invasión perpetrada por parte de tropas norteamericanas a nuestro país.

Guardando las proporciones, hoy nos encontramos frente a una disyuntiva histórica, sin precedentes. Los sentimientos de la patria están puesto a pruebas. Todos los aquí presentes sentimos el peso y la responsabilidad de actuar frente a la gran cantidad de tareas que tenemos por delante como panameños y como profesionales del agro.

Desde nuestra perspectiva tres (3) grandes retos tenemos por delante. El primero de estos retos, esta relacionada con nuestra responsabilidad ciudadana y profesional. No dejar pasar la oportunidad para sumarnos al clamor nacional de rechazar con energía, los bochornosos actos de corrupción en que se ha visto envuelto nuestro país y sumarnos activamente a las acciones que realizan otros sectores para adecentarlo. Esto compañeros, es importante que lo hagamos, porque mucho dinero robado habría servido para mantener operando los servicios técnicos y de apoyo económico y financiero al sector agropecuario, para el que nunca había dinero, porque políticos y autoridades inescrupulosas se lo robaban y porque la corrupción, en el manejo de fondos público, es el más perverso impuesto que se le puede aplicar a la gente, a los campesinos pobres, como son muchos de los panameños con los que trabajamos.

El segundo reto, es de carácter técnico y profesional. Tenemos que seguir actuando con integridad y con opción preferencial por los más pobres. Para ello tendremos que reinventarnos, innovar, transformar, modernizar la estructura productiva agropecuaria y rural, investigando, hacia dónde van la ciencia, la tecnología de producir alimentos y los efectos e impactos del cambio climático, en la producción de alimentos y como esta actividad se inserta en la evolución de la sociedad y la economía rural, y su evidente importancia en la denominada economía de la Agricultura Verde.

Este segundo gran reto impone al Colegio, la necesidad de una profunda transformación y el desarrollo de un nuevo liderazgo. Hay que salir a renovar viejas y forjar nuevas alianzas con todos los sectores, especialmente con aquellos a los que servimos. Las 250 mil familias campesinas e indígenas, de la agricultura familiar o de subsistencia, el millón y medio de la pobreza estructural y a los que no alcanza la injusta distribución del ingreso, los servicios públicos, especialmente los de salud, educación e infraestructura básica; entregando conocimientos y tecnología nueva, así como capacidad de organización empresarial, para hacer eficiente, eficaz y competitivo su esfuerzo productivo; con el productor grande que tiene enfoque empresarial, comercial y agroindustrial y con aquel que incursiona en los mercados de la agro exportación.
Con las Universidades y en especial con las Facultades de Agronomía y Veterinaria, así como también con organismos internacionales de cooperación técnica y financiera fortalecer las relaciones, y con las instituciones de sector público agropecuario ponerlas al servicio de los mas necesitados, y eliminar los manipuladores y especuladores de las importaciones.


Como pueden apreciar compañeros, no regresamos, porque nunca nos fuimos. Siempre estuvimos participando activamente con el gremio. Volvemos con ilusión, con esperanza, estar nuevamente al frente de un grupo extraordinario de compañeros y compañeras, que me acompañan en la Directiva Nacional, valiosos como la gran mayoría de los que están presentes en la noche de hoy en esta sala.

Todos reconocemos que estamos experimentando una coyuntura y a la vez la crisis, el agotamiento de un problema estructural de arrastre. Para nadie es un secreto que nuestro querido sector agroalimentario, el que produce la comida para la población panameña y los que habitan este terruño, se debate en la más profunda y difícil crisis, en la desesperanza. Hace bastante tiempo están las evidencias de un agro sin un rumbo coherente, dando tumbos y traspiés, la incertidumbre campea por doquier, por ausencia de políticas públicas apropiadas por más de casi cinco(5) décadas, lo que hace impostergable la formulación, concertación y aprobación de una POLITICA de ESTADO, que homogenice la asignación de recursos entre una región interoceánica poblada de incentivos, que ocupa el 22% del territorio, genera el 80% del PIB producto interno bruto, asienta 1.5 millones de habitantes, frente a un interior urbano y rural lleno de subsidios paternalista, con enfoque clientelar y dañino a la personalidad y autoestima de quien lo recibe, ausente de políticas públicas de desarrollo sostenible regenerativo, que impacten el 80% del territorio y a 2.5 millones de habitantes que también son panameños y ponga en uso económico racional y sostenible, la vastedad de áreas protegidas, con su rica biodiversidad y culturas autóctonas y campesinas, así como las oportunidades del turismo rural y desde luego la agricultura y la ganadería con sus actividades complementarias que aun ahora, con básicamente esfuerzos propios, generan el 2.5% de PIB y la mayor parte del empleo del interior del país.



SI SE QUIEREN REDUCIR LAS DISCREPANCIAS DEL INGRESO Y CALIDAD DE VIDA ENTRE LOS PANAMEÑOS, DEJEN DE ROBAR, DEJEN DE COIMIAR Y ELIMINEMOS LAS DICOTOMIAS, LAS DISCREPANCIAS ENTRE LA REGION INTEROCEANICA Y EL INTERIOR DEL PAIS, EL PERVERSO CONTRASTE ENTRE LO UBANO Y LO RURAL.
No hay mejor prueba de todo lo expresado que las manifestaciones de impotencia de diciembre del año pasado en la marcha hacia la Presidencia de la República, por parte de los productores y más recientemente, los acontecimientos en Divisa y al decir de ellos, y de voces más autorizadas, todo entre otros factores por los efectos de las importaciones desmedidas y silos repletos de productos extranjeros en momentos de la cosecha nacional. ES PREFERIBLE COMPRAR COMIDA CARA QUE GENERA EMPLEO A PANAMEÑOS, QUE ALIMENTOS CAROS QUE FINANCIAN EMPLEOS EN EL EXTRANJERO.


Son los difíciles tiempos que nos ha tocado vivir y que tenemos que afrontar y enfrentar con entereza, carácter, templanza, respeto y mucha capacidad de análisis, estudio y presentación de propuestas a quienes toman decisiones.
Como en aquella ocasión, el CINAP y el país lograron avanzar. Estoy seguro que esta nueva Junta Directiva Nacional que hoy toma posesión, estará a la altura de las circunstancias históricas. Nuestra misión es contribuir a garantizar la producción nacional, la seguridad alimentaria, junto al productor local, sujeto y objeto de nuestra labor. Son a ellos a quienes nos debemos.


No venimos a hacer promesas, sino asumir compromisos, y hacerlos cumplir, contemplados en el Programa de Trabajo. Normalmente en las tomas de posesión de los diferentes gremios, se hacen promesas inalcanzables y objetivos demasiados ambiciosos. El nuestro es factible y haremos todos los esfuerzos posibles para hacerlos realidad y fiel cumplimiento de ellos, en el tiempo y el espacio.


Tenemos que ir estableciendo los mecanismos para elevar la imagen, la autoestima y personalidad del Ing. Agr. en la sociedad panameña. Tener credibilidad, a pesar de ser un país de servicios, una economía distorsionada, nuestro famoso transitismo por la ubicación geográfica, banca, comercio. Hay que visibilizar nuestra presencia en la conciencia agraria nacional, hay que participar más en la problemática agropecuaria del país y divulgar nuestras actividades.


Han sido 50 años de vida activa gremialista que tiene el CINAP, con aciertos y errores, avances y retrocesos, como todo organismo social. Pero no lo suficiente para influenciar y hacer que los gobernantes de turno escuchen nuestras propuestas, ni hemos sido capaces o lo suficientemente beligerantes en expresar nuestras ideas y tener una voz crítica, un discurso consistente y sistemático, plantear alternativas y acciones efectivas sobre la situación del agro panameño.
Es una autocrítica honesta y valiente que hacemos, pues en medio siglo de existencia, no hemos podido o no hemos sabido ser capaces de presentar adecuadamente nuestras posiciones en materia agropecuaria a la faz del país, a pesar de numerosos estudios y evaluaciones realizadas por excelentes técnicos miembros del CINAP y recomendaciones de los múltiples congresos realizados. Cuando lo hemos hecho, ha sido a destiempo o extemporánea y muchas veces en forma tímida. Entonces debemos iniciar el camino para revertir esta situación y tengan la seguridad que caminaremos en esa dirección y lo vamos a hacer. Ser más participativos, beligerantes y proactivos. Que el país conozca nuestras posiciones.
Tenemos que ser innovadores, creativos. ¿Que aspiramos de un CINAP del siglo XXI? Exigir una acción más efectiva y concreta de cara a los desafíos de los momentos actuales, como hicieron nuestros fundadores en aquella época. Aspirar a una agricultura transformadora, humanista con ética y valores en el Ing. Agr., volver a nuestros campos, como alguien decía, conjuntamente con los técnicos y productores, pues pareciera que hay un distanciamiento entre ellos y nosotros. Daremos los pasos iniciales para ir borrando esa percepción.


Los invito a insertarnos en todas las tribunas de opinión pública donde se debatan los problemas del Agro, con cautela e inteligencia. Vamos a comenzar a dejar de ser invisibles para ser visibles, ante el seno de la sociedad panameña, aportando, apoyando, brindando nuestras opiniones técnicas, así como posibles soluciones y alternativas.


Es necesario señalar, con todo respeto que no todo es Escalafón. También, es importante y perentorio jugar nuestro rol orientador dentro del sector primario. Continuar con las protestas, denunciando las irregularidades, pero pasar a las propuestas, con un contenido eminentemente técnico, científico, ético y humanístico, como les corresponde a quienes ejercemos la profesión de Ingeniero Agrónomo.


Para todo ello y lo señalamos en nuestro Plan de Trabajo, nos comprometemos a fortalecer el papel de los Ing. Agr. Participando en el Diálogo Nacional por el Agro, convocado por el Órgano Legislativo. Vamos a incorporarnos al llamado que hace la Vice-Presidenta y Canciller, conjuntamente con el MIDA y el Ministerio de Comercio e Industrias, para una consulta nacional del Agro. En cualquier otra iniciativa, oficial o privada, que surja de la sociedad, allí nos encontrarán.
En el plano interno, vamos a consolidar los capítulos a todo lo largo y ancho del país. Aprobar en Asamblea General los Manuales de Procedimiento que están pendientes.


Intervenir ante las altas autoridades del sector para que las posiciones sean ocupadas por personal idóneo, por los Ing., Agr. como lo establece la Ley y no con base a privilegios, amiguismos o situaciones políticas. Recientemente se dieron casos en los cuales se han violado las normas en el ejercicio de la profesión. Seremos vigilantes en la defensa de la estabilidad laboral en las instituciones públicas del sector agropecuario, sin que esto signifique encubrir actos dolosos, vagabunderías o sinvergüenzuras.


Nuestro gremio va a estar pendiente de que esto se cumpla. Apoyamos decididamente al Concejo Técnico Nacional de Agricultura, para que desempeñe la labor que le corresponde. Tendremos acercamiento y lazos de comunicación con la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá, el Instituto Nacional de Agricultura en Divisa y demás escuelas o IPTS agropecuarios del país. Así mismo apoyar y trabajar mancomunadamente con la Junta Nacional de Vigilancia Profesional del gremio.


Tenemos la obligación de reordenar nuestras finanzas internas, hacer nuevas inversiones para captar mayores ingresos, establecer un cronograma agresivo para recuperar y disminuir lentamente una cartera morosa que se ha ido acumulando con el transcurrir de los años. Seremos cautelosos y austeros en el manejo de las finanzas sin que esto implique que se desatienda las actividades programadas. Efectuaremos una revisión exhaustiva en forma inmediata de la situación financiera y se devolverá a los capítulos su porcentaje correspondiente, de acuerdo a la norma establecida, las condiciones financieras del gremio y la presentación del Plan de trabajo del espectivo capítulo. Es fundamental captar mayores ingresos y no depender solo de las cuotas de agremiación y de certificación, sino realizar proyectos de autogestión y otras acciones.


Continuaremos en el proceso de explotación de la Finca La Faustina, incorporando nuevas tecnologías.
Retomaremos y revisaremos la viabilidad de empezar la construcción de la casa del Ing. Agr. en Santiago de Veraguas, con la participación del Capítulo correspondiente.


Ahora quiero dirigirme especialmente a las y los jóvenes colegas, recién egresados o con poco tiempo de laborar, los convocaremos a un conversatorio, a un intercambio de ideas, para escucharlos, saber que desean, que quieren, cuáles son sus expectativas para con su gremio, sus aspiraciones, que les interesa.


A todos los colegas que se han alejado, por las razones que sean, lo invitamos cordialmente a que se reincorporen. Regresen a su gremio, los necesitamos, miembros fundadores, colegas de la empresa privada, a todos sin excepción. Seremos una Directiva Nacional incluyente, sin sectarismos, amplia, respetuosa de las ideas y discrepancias, constructora de consensos. Aceptaremos todas las sugerencias.


Me permito expresarles un efusivo reconocimiento a los miembros fundadores de nuestro gremio, que nos acompañan en la noche de hoy, quienes lucharon denodadamente por el engrandecimiento del CINAP
A los miembros de la Junta Directiva Nacional saliente y su Señor Presidente, Ing. Agr. Aníbal Fossati gracias por la labor realizada y a la Secretaria Ejecutiva, Ing. Agr. Luz Mery por su labor.


Reconocemos que existen muchas expectativas en torno a lo que hagamos o dejemos de hacer. Quedó demostrado con el resultado de las Elecciones. Pero tenemos que aceptar que sólo no lo podemos realizar todo. Necesitamos el concurso, participación y apoyo de ustedes, nadie va a ser excluido, los necesitamos a todos, sin excepción.


Agradezco públicamente a las colegas y los colegas que nos brindaron su apoyo, favoreciéndonos con el voto. A todos muchas gracias y a los que no lo hicieron, también. Un abrazo fraterno de hermano. A Dios por brindarme otra oportunidad y el honor de servirles a Uds. Es la tercera ocasión de ser Presidente Nacional. A mi país, a nuestro gremio, a mi esposa e hijos, un agradecimiento permanente, por su comprensión.


A nombre de este magnífico equipo, nuestra Sra. Vicepresidenta, Ing. Agr. Lourdes María Córdova, los Sres. Secretarios y Subsecretarios, Secretario de Finanzas: Ing. .Agr. Juan Bernal, Sub-Secretario: Ing. Benito Russo Gómez; Secretaría de Relaciones Públicas y Divulgación: Ing. Agr. Miguel Vallejos, Subsecretario: Ing. Agr. Julio Martínez; Secretaría de Investigación y Política Agropecuaria: Ing. Jorge Igualada, Subsecretario: Dr. José Alberto Yau; Secretaria de Actas y Correspondencia: Ing. Agr. Bucky Tuñón, Subsecretaria: Ing. Agr. Fanny Saavedra de Domínguez; Secretaría de Promoción Social y Superación Profesional: Ing. Agr. Bernardo Puga, Subsecretario: Ing. Agr. Ernesto Vergara, gracias anticipadas por el apoyo.


Igualmente menciono a los Sres. vocales que son los Presidentes de nuestros Capítulos, Capitulo de Panamá Este: Ing. Agr. Julio Zúñiga, Panamá Oeste: Ing. Agr. Nadilka Pérez, Colón: Ing. Agr. Migdalia Castillo; Coclé: Ing. Agr. Roberto Hernández, Veraguas: Ing. Agr. Víctor Mitre; Herrera: Dr. Anovel Barba; Los Santos: Ing. Agr. Agustín Solís; Chiriquí: Ing. Agr. Nodier Miranda.


De la misma manera a la Ing. Agr. Rosa Martínez, Ex-Presidenta nacional, primera mujer en ser Presidenta del CINAP y representante electa de nuestro gremio ante el Consejo Técnico Nacional de Agricultura, quien fuera escogida como nueva Presidenta de ese organismo colegiado, en su primer año de funciones. A los miembros de la Junta Nacional de Vigilancia Profesional, los Ings. Agrs. Edgardo Acuña, Presidente, Arturo Fuentes, José Gil Bustamante y Melquiades Mojica.


Para concluir deseo expresar un pensamiento del Dr. Eusebio A. Morales ese insigne educador y que ha sido mencionado en otras ocasiones. Decía el Dr. Morales en 1908, con meridiana claridad: “Los tiempos han cambiado y los signos de la nueva época revelan con elocuencia irresistible que el país tiene necesidad de renovación. Renovación de hombres, de prácticas, de costumbres y de sistemas. La renovación es la ley eterna de la vida que se cumple en los mundos siderales y en todas las formas de la materia y que se impone también en los pueblos, en las sociedades y en los individuos” agrego yo que en el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Panamá (CINAP) va a comenzar a ocurrir lo mismo.


No puedo finalizar, sin antes señalar que siento una gran emoción en estos momentos, poder conducir a esta pléyade de expertos en la actividad más vital para el ser humano, como es la producción de alimentos, a fin de garantizar la seguridad alimentaria de nuestro pueblo.


MUCHAS GRACIAS

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